Contrato inteligente (smart contract)
En resumen Un smart contract es un programa almacenado en una blockchain que se ejecuta tal como fue escrito, custodia fondos y aplica reglas sin intermediarios.
Un smart contract es código desplegado en una dirección de una blockchain. Una vez activo, cualquiera puede enviarle una transacción, y cada nodo ejecuta el mismo código para acordar el resultado. Los tokens, los pools de DEX, los mercados de préstamos, las colecciones de NFT y los bridges están construidos con smart contracts.
Mecánicamente, un contrato tiene funciones y un estado almacenado, como una lista de balances. Llamar a una función que modifica el estado cuesta un gas fee, que paga a los validadores por ejecutarla y registrarla. En cadenas EVM como Ethereum, BNB Chain y Base, los contratos suelen escribirse en Solidity y compilarse a bytecode. Solana los llama programas, y allí los balances de tokens viven en cuentas separadas gestionadas por un programa de tokens compartido, en lugar de un contrato por cada token.
Para quien compra un token, el contrato es el verdadero reglamento. Diga lo que diga la web o el chat, el código decide si el owner puede acuñar (mint) nuevo suministro, cobrar un impuesto en las ventas, pausar el trading o poner wallets en una lista negra. Las transacciones enviadas a un contrato no se pueden deshacer, así que un bug o una regla hostil afecta de golpe a todos los que tienen el token.
Antes de comprar, comprueba que el código fuente esté verificado en un block explorer para poder leer lo que hace y no fiarte solo del bytecode. Busca funciones exclusivas del owner y mira si la propiedad fue renunciada (renounced) o cedida a una multisig. Ojo con los contratos proxy, ya que un contrato actualizable puede cambiarse más adelante por otro código distinto. Una auditoría ayuda, pero solo cubre el código revisado en el momento en que se revisó.




